En un intento por contener la crisis desatada por las inconsistencias patrimoniales de Manuel Adorni, el oficialismo movió sus fichas en el Congreso. Tras una negociación estratégica, se fijó el 2 de julio como la fecha en la que el funcionario comparecerá ante el Senado. El objetivo es claro: desactivar el "operativo interpelación" que impulsa el peronismo, que busca aplicar una inédita moción de censura para forzar su remoción.

El factor Bullrich y la presión aliada

La decisión se precipitó tras una reunión de la mesa política donde participaron figuras clave del Gobierno y la conducción de La Libertad Avanza. La jefa de la bancada oficialista busca así establecer un "cortafuegos" ante el malestar de los socios estratégicos. 

Tanto el PRO como la UCR endurecieron su postura; senadores como Martín Goerling y Eduardo Vischi ya han sugerido que el paso al costado del funcionario sería el camino más corto para destrabar la agenda parlamentaria.

El origen del conflicto

La tormenta sobre Adorni escaló tras su última declaración jurada, donde admitió ahorros no declarados por más de 500.000 dólares. A esto se suma la investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito, vinculada también a los gastos de viaje de su esposa, Bettina Angeletti

Aunque los aliados prefieren esperar los tiempos de la justicia, el peronismo ya prepara un cuestionario riguroso para la sesión de julio, buscando convertir la visita informativa en una embestida política sin precedentes desde la reforma constitucional de 1994.

Tanto el misionero Martín Goerling (PRO) como el correntino Eduardo "Peteco" Vischi fueron contundentes al pedir que Adorni dé un paso al costado, alertando a Patricia Bullrich que esta situación podría trabar toda la agenda parlamentaria del Gobierno. El macrismo pidió a Victoria Villarruel que convoque a una reunión de Labor Parlamentaria para discutir sobre la no concurrencia del jefe de Gabinete al Senado.

En el documento, Goerling recordó que se va a cumplir un año de la última visita del jefe de ministros, cuando el cargo era ocupado por Guillermo Francos. La presentación del PRO le sirvió a la vicepresidenta para meterle presión a Adorni y exigirle que cumpla con su compromiso ante las cámaras del Congreso.

Si bien la moción de censura con posible remoción del jefe de Gabinete es una opción que no descarta nadie en la oposición, tanto el PRO como la UCR son un poco más cautelosos y esperan escuchar las respuestas de Adorni antes de avanzar con la definición.